Jess
La moderna necesidad de embellecer todo, el mundo que romantiza lo que quizás no debería ser romantizado, cegándonos a lo que la vida realmente es. Nos hacen creer que la felicidad es el único fin, pero son los sentimientos "negativos" los que nos recuerdan que estamos vivos. La tristeza, la melancolía, el miedo, el odio, son la prueba de que sentimos, de que hay algo que valoramos. Quiero materializar esos sentimientos, porque sin ellos la vida sería vacía, un monótono ciclo sin contraste.
Quiero que mis obras reflejen esos momentos en que la realidad pesa más, cuando el borde del abismo sentimental nos obliga a ver lo que antes no valorábamos. No es la felicidad la que nos revela nuestra humanidad, sino todo lo que nos desafía y nos hiere.
Siempre me he permitido experimentar esas emociones que muchos eluden, pero que nos permiten apreciar la vida en su totalidad.

